viernes, 1 de noviembre de 2013

XII

"Deja de hablar, nena. O empezaré a caminar." (Shut up de Black Eyed Peas)


- Todavía no puedo creer que esa boba abandone las clases de coreano – enojada, comenta Ingrid con sus compañeros de trabajo, mientras enérgicamente lava los platos.
Compañero: -calmándola – No te preocupes, Ingrid. Con la lista de frases y palabras que le diste, ella seguro se arreglara sola.
Ingrid: - sonriendo suspicaz – Seguro que si – pensando – Ella volverá a las clases desesperada ja ja ja.- a su compañero – Por cierto, ¿crees que ya puedo atender el salón? Mi coreano ha mejorado bastante – sonriendo.
Compañero: - entusiasmado por ella – Sí, claro que sí. Hoy podemos practicar después de tu turno y hablaremos con el jefe.
Ingrid asiente entusiasta. En cuanto la pelirroja, ella había salido más temprano que su hermana, como todos los días, solo que en vez de esperarla como era su rutina, tuvo que retirarse sin más para hacer unas compras y así terminar con los pantalones que estaban haciendo para su amiga. Repasando la lista que le había preparado la morocha, Oriana llega a la terraza en la que vivían con su hermana y descubre que la puerta estaba abierta. – Ay, no puede ser, ¿Cómo nos olvidamos de cerrar?... Debió ser Ingrid – piensa la latina entrando al lugar se sorprende al encontrarlo ahí. Lo que hizo que unos escalofríos recorrieran su cuerpo.
Oriana: - alterada - ¿Qué haces aquí?
Seung Hyun: Annyong. ¿Qué te pasa? ¿Así piensas atender a las visitas?
 Oriana: - dejando su mochila al costado de la puerta, en el suelo, sin quitarle los ojos de encima al muchacho - ¿Cómo entraste? – le pregunta más calmada.
Seung Hyun: Encontré la llave y entré. Afuera hace mucho frio.
Oriana: - pensando – Que obvias que somos para dejar la llave debajo de la maseta – a Seung Hyun – y… ¿qué haces aquí?
Seung Hyun: EunPyo me pidió que viniera.
Oriana: Ajam ¿y Eun Pyo? – pregunta rápidamente.
Seung Hyun: working (trabajando).
Oriana: - desentusiasmada – Ah y… ¿Tú no tienes un negocio que atender? – despectivamente.
Seung Hyun: Y… ¿Tú no tienes un país en el cual estar? – con el mismo tono despectivo usado por la pelirroja.
Oriana: Aiiish – incomoda por el silencio que se generó repentinamente en el ambiente.
Seung Hyun: - luego de unos segundos, rompe el silencio – ¿Ingrid?
Oriana: Ah… eh está trabajando. Ella sale después que yo.
Seung Hyun: Y no la esperaste ¿y si le pasa algo?
Oriana: Don’t worry (no te preocupes) – le responde y para escapar de la situación (o de él), agrega – Además, tengo que irme.
Seung Hyun: - levantándose – Entonces, te acompaño.
Oriana: Eh? Este… Está bien -  tímidamente, luego razona – Estúpida – agarra lápiz y papel y comienza a escribir una nota para Ingrid.
Se cambia el abrigo y agarra su infaltable mochila, antes que el joven pueda decirle algo, la muchacha latina le responde – sí, así vestida voy – referido a su atuendo.
Ambos llegan a la parada del transporte público.
Seung Hyun: Mejor tomemos un taxi.
Oriana: - a sí misma – Nooo, no se lo permitas – a Seung Hyun – Prefiero el bus gracias.
Seung Hyun: Pero… en taxi es más rápido.
Oriana: - lo mira a los ojos y muy seriamente – Prefiero ir en bus.
Para suerte de la cocinera, el transporte llega en pocos minutos. Los jóvenes suben, durante el viaje ambos no emitieron palabra alguna. Seung Hyun se arrepentía de haberse ofrecido en acompañar a la pelirroja, no estaba cómodo con ella, a diferencia de con Ingrid ¿Por qué cuando Eun Pyo hablaba de esta muchacha, la pintaba como una persona tierna y simpática, si para él no lo era? O… bueno tal vez un poco por la noche en que habían salido los cuatro. Pero justo esa noche la había conocido y su primera impresión fue pésima. Todavía se preguntaba cómo hizo para simular la cara de espanto que esa situación ameritaba y, esa historia, esa mentira de que venía corriendo y se cayó solo se la podía creer Eun Pyo por la estima que le tiene. Lo único tolerable en ella, según él, era cuando cantaba. No obstante, en lo demás ni hablar y mucho menos en ese momento o ¿acaso había pasado algo con ésta?
En cuanto a  Oriana, mientras estudiaba la lista, tenía sus propias preocupaciones: ¿Por qué quiere acompañarme? ¿Tendrá algún plan macabro, entre manos? se atormentaba la cocinera, recordando una y otra vez la advertencia de aquel taxista. Tengo que detener esto, se imploraba a sí misma. Mirando una y otra vez la lista, buscando palabras y/o frases que la ayudasen a pedir ayuda o, mejor aún, decirle al muchacho que no le agradaba y que la dejara en paz a ella y a su hermana. Sí, eso haré, concluye satisfactoriamente.
La siguiente parada es.- avisa Seung Hyun y se levanta del asiento.
- ¿Qué?- exclama la latina, preguntándose exactamente si no la quería alejar del lugar al que realmente tenía que ir. Mira de un costado a otro, hasta que la voz del surcoreano interrumpe sus pensamientos.
- ¿Bajamos o no? – los demás pasajeros observaban a la pelirroja notándola extraña, tal vez asustada (y la razón que tenían). Oriana mira a través de la ventanilla, dándose por enterada que si era el lugar en que debía bajarse, rápidamente desciende por los escalones del transporte junto con Seung Hyun.
Seung Hyun: - extrañado - ¿Estás bien?
Oriana: Si – camina rápidamente adelantándose.
Tanto Oriana como Seung Hyun entraron al centro comercial para comprar los detalles que faltaban. La pelirroja siempre se intentaba adelantar del muchacho de lentes cuadrados, ingresando así a la mercería. Seung Hyun la sigue, pero no se acerca mucho a ella, intenta distraerse mirando los canutillos, mostacillas, piedras y demás objetos pequeños y brillantes, hasta que escuchó un “chugul-e” que salía de la cocinera. ¿Estaba ella amenazando a la que atendía en el lugar? Aunque la otra joven no se quedaba atrás y comenzó a regañarla. A todo esto, el joven da media vuelta y se dirige apresuradamente hacia la disputa. Al observar a las muchachas, nota a Oriana muy tranquila ¿Por qué estaría tan tranquila en una situación así? ¿Qué pensaba hacer luego? ¿Por qué comenzó ella la discusión? No tuvo más remedio que interferir.
Seung Hyun: - a la muchacha, en coreano – Lo siento, discúlpala. Ella… es extranjera – a Oriana, en inglés - ¿Qué te pasa? Pídele disculpas.
Oriana: Estábamos hablando tranquilamente – como espantando moscas – No te metas.
SeungHyun: Pídele disculpas – la mira seriamente – ahora.
La muchacha: - a Seung Hyun – con su disculpa me basta – le dirige una sonrisa coqueta.
Poco duro el tiempo que permanecieron en el local. La cocinera pudo conseguir lo que buscaba hasta con un descuento extra y Seung Hyun, por su lado, un número de celular, perteneciente a la joven que atendía allí.
Al ver cruzar a un niño comiendo hoddeok o hotteok (especie de panqueque relleno que se venden en las calles de Seúl) a nuestra protagonista se le antoja exactamente ese panqueque que llevaba este y, como era de esperarse, estaría dispuesta a complacer ese capricho.
Oriana: - a Seung Hyun - ¿Dónde venden de esos? – apunta al niño que va con el hotteok.
Seung Hyun: En la plaza de la siguiente cuadra.
Oriana: Entonces, allí voy. No soy de esas que van a cafeterías - poniendo un dedo debajo de la nariz para respingarla.
Seung Hyun: Entiendo, no tienes clase.
La muchacha de cabello rojo decide olvidar rápidamente el comentario, cruzan la calle, se dirigen al puesto en la plaza y muy contenta Oriana se sienta en un banco para descansar, no olvidemos que el surcoreano la acompañaba, cosa que la molestaba ciertamente a causa de las palabras de aquel taxista “Ten cuidado con ese muchacho”. ¿Por qué no podía ser más sencillo? La mejor manera de cortar con esta situación era hablándola pero ¿cómo? La lista de Ingrid claro, tal vez podría ayudarla a expresarse para acabar con esa sensación horrible que sentía en su compañía.
Oriana: - respira hondo y se decide a hablar – I need say something (necesito decirte algo)
Seung Hyun: - extrañado – ¿eh? está bien.
Oriana: In Korean (en coreano), seré directa – hace una pausa, lo mira a los ojos – really… ¡aish! Chauheyo (me gustas).
Seung Hyun: - se aleja, rojo como un tomate y totalmente confundido - ¿Qué? ¿Qué dices?
Oriana: Es que… chal senguiota (eres guapo).
Seung Hyun: - se levanta consternado, sin mirar a la muchacha, trata de calmarse – Realmente no me lo esperaba – voltea hacia esta quien ya no se encuentra allí.
Oriana: - a un anciano – i-sekia (hijo de p*ta, cabrón).
El surcoreano escucho esto, estaba pasmado ¿Cómo es que hace un segundo la persona, si se le puede llamar así, que acababa de confesarle sus sentimientos, ahora, insultaba a un indefenso anciano? ¿Por qué lo hacía? ¿Había enloquecido? Esta era una única razón posible que podía encontrar. Mientras esas y más preguntas cruzaban por su cabeza, el anciano reprendía a la muchacha con un montón de palabras y repitiendo una y otra vez - sagaji (mal educada)-
Oriana: - muy tranquila – hosori hajima (no digas tonterías)
Anciano: - intenta golpear a la joven – sagaji! Sagaji!
A pesar que Seung Hyun solo quería escapar de la situación, una parte de él le exigía que se quedara a auxiliar a la latina, pero…. ¿para qué ayudarla? ¿Para qué ese sentimiento hacia él creciera? No, lo mejor era retirarse. Es así que da el primer paso para escapar y, como algo totalmente inexplicable, extraño, impredecible, se dirige a la pelirroja; agarra a esta del brazo y la lleva a rastras para huir de tal situación, corrieron y esquivaron a las personas del lugar, cruzaron la calle y terminaron en un callejón.
Seung Hyun: - agarra de los hombros a la pelirroja, enojado - ¿Qué pasa contigo? Sagaji – eleva la voz – sagaji.
Oriana: - queda callada, tratando de recuperar el aliento, totalmente asustada y con voz temblorosa por fin habla – dayonaji (claro que sí).
Seung Hyun se da cuenta de su acción y suelta a la muchacha, ésta estaba aterrada al estar con él en ese callejón.
Mientras esto sucedía, Ingrid, se acercaba a la puerta del departamento, relajada al pensar que Oriana había vuelto temprano y pensando en acabar el asunto del jean para su amiga. Sin embardo, el entrar se encuentra con dos cafés humeantes y espumantes y cupcakes de varios colores que adornaban la mesa al levantar la vista se tropieza con la sonrisa del simpático amigo de su hermana, Eun Pyo. Sí, él. ¿Qué hacía allí, con semejante gesto? No, imposible, esto no estaba pasando. Retrocede un paso y cierra la puerta. Ahora sí, piensa un segundo y reincide… pero no, el panorama no había cambiado, nada era una imaginación, extraña por cierto. Él estaba allí, aunque ahora no estaba sonriente, sino más bien confundido.
Ingrid: - extrañada - ¿Qué significa esto?
Eun Pyo: - sonriendo nuevamente – Annyong. Pensé que llegarían cansadas… ¿y Oriana?
Ingrid: - se acerca a la mesa, saluda al joven brevemente y lee una nota que le había dejado Oriana- Que tonta. – hace un bollo con el papel y lo lanza a un costado. Habla a Eun Pyo – Fue a comprar unas cosas, no tarda ¿esto… - apuntando  - … es para ella?
Eun Pyo: No, es para ustedes, pero como Oriana no está me beberé su café antes que se enfríe.
Ingrid: Bueno… Gracias – se sienta y bebe un sorbo – A Oriana no le gusta el café.
Eun Pyo: - con disimulo – ¡Oh! Cierto. Me había olvidado de eso – cambiando el tema – ¿Te enteraste lo del ahjussi del restaurante?
Ingrid: Si, que suerte tienen los que no se bañan – bebe otro sorbo y agarra un cupcake.
Eun Pyo: Cierra los ojos.
Ingrid: Muo? (¿Qué dices?) – desconfiada.
Eun Pyo: Es una sorpresa.
Ingrid: No me gustan las sorpresas.
Eun Pyo: - desentusiasmado – Eh… está bien – le acerca una caja a la joven latina. – Charan. Lo gane en un concurso de baile.
La muchacha, sonriente de la alegría, agarra y revisa su contenido. se trataba de un celular. Observa al muchacho, quien, acostumbrado a las reacciones de la cocinera, se prepara para recibir un efusivo agradecimiento, pero ella solo le palmeó el hombro y le agradeció con un sencillo kamsa hamnida  (gracias). El surcoreano, un tanto decepcionado, agrega – Ya viene con chip y le agendé mi número.
Ingrid: - sin quitar la vista del celular – Ah sí, Oriana suele agendarme números de sus amigos. Agendaré el de Seung Hyun.
Eun Pyo: - al ver a la muchacha entusiasmada con su regalo, sin registrarlo en lo absoluto – Tu café se enfría.
Ingrid: Ah claro – bebe más café, come un pedazo de cupcake y sigue con el móvil.
EunPyo pensaba lo diferentes que eran las hermanas Correa a pesar de haber nacido en el mismo hogar, criadas por la misma familia… Seung Hyun tenía razón. Eran muy distintas… por cierto ¿quieren saber que ocurría con ellos? Pues lo sabrán en otro capítulo. No, no es así, no me apuñalen por favor y menos cuando me esté bañando (delirios de la escritora)
La pelirroja miraba de lado a otro buscando la manera de escapar ¿por qué la había llevado hasta ese callejón? ¿Qué pensaba hacer con ella?
Seun Hyun: No. You DON’T UNDERSTAND (tu no entiendes) – tratando e relajarse – Podrías decirme… ¿de dónde sacaste esas palabras?
Oriana: i-sekia (cabron, hijo de…)? – al ver que se enoja aún mas – Why? Why? (¿por qué?) – pregunta nerviosa-
Seung Hyun: I- se… Eso es un insulto. ¿Entiendes? UN INSULTO.
Oriana: No intentes confundirme – sacando la lista – Esta lista la hizo Ingrid para mí.
Seung Hyun: ¿Eh? A ver, cuando dijiste… -traga saliva y apenas quiere hablar – Chauheyo – seriamente - ¿A qué te referías?
Oriana: - cansada de seguir discutiendo – A… que… NO… me agradas.
Seung Hyun: - También cansado – Eso no significa… Aiish estas equivocada. Eso significa gustar.
Oriana: - indignada – No puedo creer…
Seung Hyun: Pues cree…
Oriana: - continua sin escucharlo – Eres de lo peor ¿crees que voy a dudar de mi hermana? ¿Qué voy a confiar en un desconocido como tú? ¿Ah?
Seung Hyun: Lo que yo estoy diciendo es la verdad. La simple verd…
La cocinera aprovecha la distracción del muchacho y lo empuja – Déjame en paz – trata de escapar pero es alcanzada por el joven, quien apenas abre la boca para emitir una palabra, y ella, sin dudarlo lo golpea en la cara (con el puño cerrado). Desconcertado por el golpe que acaban de propinarle, el muchacho se tropieza, quedando en el suelo. Para esto la pelirroja había escapado a toda la velocidad que su instinto de superviviencia le podía proporcionar. Desea volver a casa y olvidar todo lo ocurrido, lugar en el que estaban Ingrid y Eun Pyo, por cierto…
Eun Pyo: - cansado de la poca atención que recibía de su pseudo anfitriona– ¿Va a tardar mucho Oriana?
Ingrid: - deja a un lado el celular – Debe estar metiéndose en problemas – con una sonrisa pícara.
Eun Pyo: ¿A qué te refieres? – pregunta interesado.
Ingrid: Bueno… yo le hice una lista ¿recuerdas que la muy descarada dijo que abandonaría las clases de coreano? Bueno, ahora va a querer volver.
Eun Pyo: No entiendo.
Ingrid: Sucede que esa “lista” es falsa  – al ver que el muchacho sigue sin entender –. Las palabras están mal, no significan lo que significan en realidad.
Eun Pyo: - asombrado – Que sutil.
Ingrid: Imagínate a Ori haciendo el ridículo – ríe sola - ¿No crees que fue una buena broma?
Eun Pyo: Muy ingenioso. Pero… Ori, ella… ¿No era mejor hablar con ella tranquilamente?
Ingrid: ¿Con Oriana? Realmente no la conoces. Imagínate diciendo un montón de palabras que en realidad significan otras. ¿Te imaginas la reacción de la gente?
Eun Pyo: - riendo – Realmente puede ser divertido.
Los jóvenes comienzan a parodiar a la cocinera e imaginar varias situaciones y se ríen de esto un rato, pero sus rostros se tornan hacia la sorpresa al ver entrar a la pelirroja al departamento, apresurada, sin aliento y blanca como un papel. Ella cierra rápidamente la puerta, tratando de recuperar el aliento. Visualiza a su hermana junto con su amigo, este último preocupado se le acerca. Oriana lo mira apenada y como pidiéndole disculpas le dice – Golpee a Seung Hyun.
CONTINUARÁ…

Gracias por acompañarnos hasta este capítulo!!! Ingrid, con sus pequeñas maldades, más los pensamientos de Ori, han tenido desagradables consecuencias… Cuando se aclaren las cosas, pedirá una disculpa nuestra querida pelirroja?
Encuentran algo raro en la actitud de Eun Pyo? Yo si (XD) Puede ponerse más extraño… No se lo pierdan.

Y ahora… Diviértanse con la lista!!!! (de las palabras que Ori usó)
chugul-e: Por favor (¿quieres morir?)
i-sekia: Por qué? (hijo de p*ta, cabrón)
hosori hajima: Tiene razón (no digas tonterías)
Kojio: Disculpe para pedir permiso (lárgate)
Chauheyo: No me gradas (me gustas).
chal senguiota: No confío en ti (eres guapo).
Dayonaji: No entendí (claro que sí).
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viernes, 25 de octubre de 2013

XI

XI

"Hay un extraño en mi vida" Hilary Duff - Stranger



- Era por aquí – afirma SeungHyun, quien, doblando a la izquierda, se aproxima a la locación y sube por las escaleras hasta llegar a la azotea donde vive su amiga Ingrid. Al observar dos inmuebles, deduce que es el de mejor apariencia, puesto que el otro parecía un depósito viejo. Se acerca cuidadosamente y observa a través de la ventana. Al parecer no había gente, pero lucía un departamento muy amueblado, más de lo que él creía, aunque algo le extrañó: solo había una cama, solo una. Eso le hacía recordar las quejas de su amiga en cuanto a sus dolores musculares, ¿sería posible que Oriana fuese tan desconsiderada para hacerla dormir en el suelo? O, en realidad… ¿ese no era su departamento? – Tal vez ellas no vivan aquí sino que…- su vista se dirige al hasta ahora deposito abandonado, apuntando la locación – ¿allí? -  esta reflexión lo llevó a aquel lugar, al cual se acercó lentamente hasta que… una voz lo detiene,una voz que provenía del interior aquel sitio y cantaba “Save me frommyself” de Christina Aguilera. ( http://www.youtube.com/watch?v=HYxmS4UNrWY ). En ese momento se percató de otra cosa: había un ventanal. Cada paso que daba para acercarse al ventanal y espiar a su intérprete, hacía que lo que oía sea cada vez más agradable - Ingrid realmente puede sorprenderme- pensó un momento y, finalmente, se decide curiosear para verla un segundo, así que asoma la cabeza hacia el ventanal y rápidamente retorna y se esconde detrás de la pared – No puede ser – dice en voz baja  y con la respiración acelerada.Vuelve a mirar por la ventana, y presta atención a la pelirroja sentada en su futón. Si, se trataba de Oriana, de esa chica a la cual no hallaba talento alguno, e incluso ni siquiera se le había cruzado esa palabra por la cabeza al verla o escucharla por primera vez. A lo único que podía asociarla era a la comida, a lo maleducada y lo “impulsiva” que esta podía mostrarse. Pero… ser la portadora de aquella voz que lo cautivó, ya que no había escuchado algo así hasta ese momento… ¿ella? Increíble, al menos para él. Tanto pensar, SeungHyun intenta dar un paso pero se tropieza y, para no caer, se apoya en el ventanal, y el ruido ocasionado espanta a la latina.
Oriana: – asustada – Baka (tonto en japonés) – observa, atónita, a SeungHyun, quien, encogiéndose de hombros por la vergüenza, se levanta rápidamente. Ella abre el ventanal – Pasa.
SeungHyun: – molesto - ¿Solo sabes insultar? – Mirando el ventanal - ¿Quieres que entre por aquí? ¿Crees que no tengo modales?
Oriana: – sin ganas de pelear – Ok. – cierra y se recuesta en su futón.
SeungHyun:- indignado comienza a golpear el vidrio - ¿Qué te pasa? Ábreme
Oriana: - se levanta y vuelve a abrir –Pasa.
SeungHyun: - la mira molesto y entra a regañadientes – Vine a buscar a Ingrid.
Oriana: Ingrid no está – contesta rápidamente.
SeungHyun: Mmm ok – mira el diario que había traído, lo abre y busca una noticia – lee esto – extiende el diario a la pelirroja indicándole la noticia.
Oriana: - toma el diario y comienza a leer, pero no entiende, levanta la cabeza. Asintiendo – Aaah, si – le devuelve el diario.
SeungHyun: - extrañado - ¿Qué? ¿Solo vas a decir eso?  Acaso… ¿no sabes leer?
Oriana: - avergonzada – Bueno no es sencillo.
SeungHyun: Como sea… ¿Te acuerdas del ahjussi del restaurante?
Oriana: - pensando – El ahjussi ¿el actor?
SeungHyun: - apuntando la foto en el diario – Sí.
Oriana: - la expresión en su rostro comienza tornarse triste y con voz temblorosa – Ahjussi, no puede ser – mirando tristemente el diario.
SeungHyun: - al notar la angustia de la muchacha – Babo (tonta) Él está bien.
Oriana: - a punto de llorar, se calma - ¿Qué?
SeungHyun: Es más, él… ganó la lotería – molesto – Aish deberías aprender a leer.
Oriana: - avergonzada – Bueno – repentinamente sonríe, muy contenta – Aaah, el ahjussi está bien. Aigo! Ahjussi luckyman, luckyman (suertudo).
Pronto, el celular de la cocinera comienza a sonar y ésta lo contesta, pues era una llamada de su hermana.
Oriana: - finaliza la llamada, a SeungHyun – Tengo que irme, Ingrid necesita dinero para pagar un café en la calle Rodeo de Apug… App…
SeungHyun: - la interrumpe tras sus fallidos intentos por pronunciar –Puedo acompañarte, sé dónde es exactamente.
Oriana: Ok Vamos – agarra las llaves y se despide de Leki.
SeungHyun: - la detiene – Espera, ¿Vas a ir así? –  Refiriéndose a la ropa que ella lleva puesta.
Oriana: -  se mira – Si, solo voy a abrigarme y… Ah! Tengo que dejarle una nota a Mayra – rápidamente agarra birome y papel y comienza a escribir.- Ahora sí, vamos.
SeungHyun: ¿Realmente iras así?
Oriana: ¿Qué? Solo subo al bus, pago el café y vuelvo con Ingrid.
SeungHyun: Iremos en Taxi. No pienso ir contigo así vestida en un transporte público.
Oriana: - boquiabierta de la indignación-  Aish.
Los jóvenes consiguen rápidamente un taxi y se dirigen al encuentro con Ingrid. Repentinamente el automóvil dobla con brusquedad y la cocinera termina arrimada al joven de lentes cuadrados. Ella parecía divertirse, pero él,  en cambio,  no lo encontraba gracioso, por lo que la aparta rápidamente de encima suyo. Minutos después, el vehículo toma velozmente una larga curva y nuestra protagonista vuelve a arrimarse al muchacho emitiendo un Wiiiii de la emoción, como si estuviese en la montaña rusa. Nuevamente SeungHyun la aparta y pide al taxista que maneja con moderación.En cuanto a la pelirroja, esta le solicita todo lo contrario, que vaya rápido.
Taxista: ¿Son extranjeros?
Oriana: Si
SeungHyun: NO. Digo, yo no. Ella sí, es más… recién la conozco.
Oriana: -  sin entender a SeungHyun – Él es… mi… oppa– ríe sola – oppa, oppa – imitando a las chicas de los doramas que había visto.
SeungHyun: - rojo de la vergüenza – Cállate – al taxista – No le haga caso.
Oriana: - continuando con su broma - ¿Qué pasa, oppa?
SeungHyun: Realmente eres… Aish te estás perdiendo el paisaje – apuntando la ventanilla.
Oriana decide hacerle caso y se queda asombrada mirando la ciudad a través de la ventanilla, mientras que SeungHyun retorna a calma, sacándose los lentes para limpiarlos. El taxista vuelve a hablarle y entablan una corta conversación. Antes de bajar, el chofer de taxi detiene a la latina y le dice confidencialmente – Ten cuidado con ese chico – refiriéndose a SeungHyun. El hombre habló con suma seriedad, inclusive realizó un gesto a nuestra protagonista, quien queda afectada por esas palabras. En ese momento, la muchacha siente un escalofrío que le recorre todo el cuerpo y su corazón comienza a acelerar los latidos. El hombre se marchó con otros pasajeros y Oriana empieza a sentir cierta incomodidad con el joven surcoreano, ¿Quizás él ocultaba algo? ¿Algo oscuro, tétrico, peligroso? Sus pensamientos se desvanecieron al oír su voz, otra vez intimidándola.
SeungHyun: La cafetería es aquí. ¿Te pasa algo?
Oriana: Eh – tratando de disimular – No, entremos.
Ambos observaron el local que tenían en frente, desde cuyo ventanal ya podían ver a Ingrid y… ¿EunPyo? Si, se trataba de él. ¿Y qué hacía con ella? Al parecer tomaban café tranquilamente… ¿Raro no? Ambos decidieron entrar al lugar, al cual, una hora antes, aproximadamente, llegó la morocha protagonista. Como del día anterior había recibido su pago del hotel y creía traerlo encima, por fin se sintió en condiciones de volver a cruzar ese umbral sin depender de otra persona, haciéndolo por sus propios medios, y realizar su observación más de cerca… No podía evitar buscar alguna imagen serena en aquellos momentos en los que necesitaba tranquilidad.
Cuando entró a la cafetería, consiguió una mesa cerca de aquella ventana casi onírica, junto a la cual estaba él, como todas las veces que lo vio. Cambia la mirada fija del café al celular, del celular al café, o a la visión de la calle… por primera vez lo hacía y qué bueno que ella no estaba de ese lado. Ahora podía realizar su observación más de cerca, increíblemente sin ser notada. Se pregunta si esperaba a alguien, aunque no parecía impaciente.Cuando veía su café… ¿en qué pensaba? Si se sentaba cerca de la ventana, ¿no temía que lo vean sus fans? ¿Qué hacía Jung YongHwa ese día, esa hora, en esa cafetería?
Mientras ella desviaba sus pensamientos que antes se tornaban hacia la desesperación, alguien que caminaba justamente en esa vereda, viendo hacia la vidriera y ventanas, se detuvo con la imagen  del cantante de CNBlue… y recordó a una conocida suya… ¿Eh? Ella estaba ahí, se la podía ver desde la ventana… ¿y qué hacía en ese lugar? ¿A ese nivel llegaba su fanatismo? Ni siquiera lo pensó, y ya estaba adentro del local, pensando convencerla de… de… ¿de qué quería convencerla? Ah claro… de que no estaba yendo por buen camino.
EunPyo: - sentándose en la silla que esta frente a la muchacha – Ingrid, ¿Qué estás haciendo aquí?
Ingrid: - voltea la cabeza hacia el muchacho que le habla – Annyong (hola) – inclina un poco la cabeza.
EunPyo: Annyong – él también inclina la cabeza – ¿Ahora puedes responder a mi pregunta?
Ingrid: Tomo un café. ¿Algo está mal en eso?
EunPyo: No… No. Pero… - apunta hacia donde está el cantante - ¿Sabes quién es él?
Ingrid: Si. Es Jung YongHwa ¿Qué con eso?
EunPyo: Lo que estás haciendo está mal.
Ingrid: - sarcásticamente - ¿Qué?
EunPyo: - cree que ella no lo ha entendido – Mi hyung me comentó que una vez viniste con él a este lugar y ese tipo te impresionó.
Ingrid: ¿Cómo dijiste?
EunPyo: Y lo entiendo, él es un chico flor… pero es una persona completamente normal. Solo míralo: se abriga cuando tiene frio, con el calor se desviste… como cualquier persona.
Ingrid: ¿Qué?
EunPyo: Yo no quise decir desnudarse, sino aligerar su ropa. No imagines cosas pervertidas.
Ingrid: - tapándose los oídos - ¿Por qué usas tantas palabras? – Retira las manos de los oídos y con una lo apunta – No me trates de acosadora, ¿araso? (¿entiendes?).
EunPyo: ¿Y qué haces aquí entonces? Viniste a ver a YongHwa.
Ingrid: Esto y eso es diferentes. Yo solo vine a ver, no me interesa acercarme hablarle o perseguirlo hasta su casa.
EunPyo: Yo no noto la diferencia.
Ingrid: Las acosadoras quieren tener a YongHwa y estar cerca de él. Yo solo lo miro. No quiero acercarme a hablar con él.
EunPyo: Eso es aún más raro.
Ingrid: No es raro. Alguna vez sentí ganas de entrar aquí, acercarme… con alguna excusa estúpida. Pero… no quisiera enterarme de que es alguien egocéntrico, estúpido o superficial, así que prefiero seguir con la intriga… así imagino que es alguien interesante, fascinante… Verlo solo alimenta mi imaginación, porque su aparente calma me tranquiliza.
Después de todas esas delicadas palabras, Ingrid volvió la vista hacia EunPyo, pues sintió una mirada pesada sobre ella, y tal como su intuición lo indicaba, el muchacho coreano tenía los ojos puestos en nuestra protagonista, llenos de un brillo extraño que le puso los pelos de punta. Él no apartaba la mirada de la joven, y esto le recordaba extrañamente a esos momentos de anime en los que un personaje observa a otro con sobrado entusiasmo o… ¿ilusión?
EunPyo: Ingrid… yo…
Ingrid: ¿Qué? – asustada.
EunPyo: Yo… conozco a un buen médico que te puede ayudar con esa actitud.
Ingrid: -comienza a armar un bollito con la servilleta de papel, juntando unas tres aproximadamente, hasta conseguir una esfera despareja del tamaño de un cuarto de su palma y volvió la vista al muchacho coreano - ¿Qué dijiste?
EunPyo: Que conozco a un buen médico que te…
Ingrid lo interrumpe arrojando la bolita en medio de la cara de EunPyo, murmurando que no se encontraba de buen humor como para soportar esa clase de burlas. Cuando la bolita revotaba en el rostro del muchacho, ella la recuperaba y volvía arrojarla, así siguió como unas seis veces hasta que él por fin pudo quitársela.
EunPyo: Ingrid… ¿Cómo puedes tratar así a tu oppa?
Ingrid: - agarrando otras servilletas - ¿A mi qué? Yo no tengo oppa.
EunPyo: Pero… Yo soy mayor que tú.
Ingrid: Sunbae
EunPyo: Oppa, es oppa. Op-pa
Ingrid: -volviendo las servilletas de nuevo bollito – EunPyo-ssi, si no te conformas con sunbae– se pone de pie –.Voy al baño – se va, llevando su cartera.
Ya en los sanitarios, decide no dejar que los extraños comentarios del amigo de Oriana se le atraviesen y para ello va a beber su café rápidamente (lo poco que queda de él) echar un último vistazo para guardar una imagen en su mente, pagar y salir, así que buscó el dinero en su billetera, calculando el total que… eh… Eh, eh, eh… No hay dinero… no hay… lo dejo en su otro monedero….  ¡No! ¿Cómo pagaría el café? Esta vez no contaba con un SeungHyun que pagara por e… EunPyo. Tal vez con una simpática sonrisa podría convencerlo de que… no, de que pague no. Un préstamo. Si, le pediría dinero prestado para costear su bebida y asunto arreglado. Cuando iba regresando al salón… vio algo que le desfiguró el rostro de la impresión… Jung YongHwa estaba… estaba conversando con EunPyo. Con razón le dijo que no lo viera como alguien impresionante… ¡Porque era su amigo y lo conocía bien! ¿Acaso era así? Momento, momento. Comenzó a llamar a su memoria inmediata para que le recuerde que el muchacho coreano y el cantante se sentaron en distintas mesas y no se hablaron hasta hace unos segundos. Entonces solo eran conocidos, como con SeungHyun. La charla no dura demasiado, además. Cruzaron palabras y se despidieron cordialmente. Eso fue todo. YongHwa abandono el café y EunPyo continuo allí.
Ingrid: -acercándose – Te vi… te vi… te vi – se  sienta sin esperar respuesta - ¿conoces a YongHwa? Porque no comenzaste por ahí.
EunPyo: No me gusta decir esa clase de cosas…
Ingrid:- con interés simulado - ¿Y cómo se conocieron? – antes de que él conteste – Espera… hay algo más importante. Olvide mi salario en casa ¿podrías prestarme dinero para pagar el café?
EunPyo: Claro – comienza a revisar su billetera… y resulta que él también olvido su pago… pero no quiere admitirlo delante de ella, así que desvía su atención. Habla con nerviosismo – Si, puedo prestarte, no hay problema… Oh, pero que hambre tengo. ¿Me acompañas con una porción de pastel? Nega solkeyo (invito yo)… Voy al baño también. – se levanta y la billetera cae de su regazo.
Ingrid: - recoge la billetera, dándose cuenta de que esta casi vacía… - Sunbae… ¿También olvidaste tu salario, verdad?
EunPyo: -encogiéndose de hombros – Es que… yo…
Ingrid: -incorporándose – No hay problema, voy a llamar a Ori para que me traiga dinero… y te hago un préstamo. Pero te cobraré con intereses.
EunPyo: Si yo te prestaba dinero, ¿me pagarías con intereses?
Ingrid: - ofendida - Eso no es de gentleman (caballero). En fin, préstame tu celular para llamarla – extiende la mano.
EunPyo: Claro – tantea el bolsillo de su pantalón… y… Oh, oh… su rostro lo hizo muy evidente.
Ingrid: -con cara de póker – Bueno, hoy no es tu día. Voy a pedir prestado el teléfono de aquí.
EunPyo: queriendo hace un chiste - ¿Y lo devolverás con intereses? – Como ella le dirige una mirada homicida, él se encoje de hombros – Voy al baño, al baño. – se va.
Después de que Ingrid llamo a Oriana para pedirle que le lleve su dinero, sin mencionar que contaba con la inesperada compañía de su simpático amigo, y EunPyo regreso del baño, ambos volvieron a sentarse a la mesa, preguntándose los dos para sus adentros de que podían hablar mientras esperaban, pero el tema salió sin ser llamado. La morocha comento que, si el volvía a ganar un concurso de baile donde premiaran con otro celular, considere obsequiárselo a ella esta vez, a lo que él contesto que ella no podría esperar algo así de SeungHyun. Y en eso consistió la charla, en compartir anécdotas divertidas y ridículas sobre la pelirroja Oriana y el joven de lentes relacionados al baile, tanto que terminaron adoloridos de risa. Entre tanto Oriana y SeungHyun llegaban a la cafetería para auxiliar a sus amigos, y se sorprendieron al verlos juntos, al igual que los otros dos.
SeungHyun: ¿Qué hacen ustedes juntos?
EunPyo: Hyung, viniste con Oriana – saluda a la pelirroja.
Ingrid: - saluda con la mano a SeungHyun – Annyong. El vino a interrumpirme sin previo aviso – a Oriana, en español – es muy sospechoso verte llegar con él.
Oriana: - sorprendida con mezcla de susto - ¿Por qué? – Calmándose – Aaah. Te fue a buscar.
Ingrid: ¿Llego hasta nuestra pocilga?
Oriana: Tampoco pocilga – se sienta cerca de su hermana – y el vino conmigo, tal vez porque te quería ver – la mira fijamente levantando las cejas.
Ingrid: - en personaje - ¿Oh, pero que puedo hacer?
SeungHyun: ¿Por qué están hablando entre ustedes? ¿De qué tanto hablan?
EunPyo: Si… ¿Por qué ignoran a sus oppas…? – cómo ve que Ingrid lo observa con expresión asesina – sunbae… sunbaes.
Los cuatro compartieron la mesa, los recién llegados pidieron algo también, a pesar que la pelirroja se negó, ya que solo quería pagar e irse fue obligada por su hermana y tentada por el pastel que había pedido EunPyo. Esta se asombraba de cómo SeungHyun mostraba una actitud más amable con Ingrid, y levemente hostil con ella (aunque no pretendía que fuese de otra manera), o de cómo EunPyo parecía intimidarse cuando la morocha lo miraba… caray, su hermana jamás economizó en carácter, ni siquiera en Corea del Sur y con chicos mayores que ella. Pronto se cansó de observarlos y lanzó una noticia que enfado a la morocha de flequillo - ¿Cómo que vas a dejar las clases de coreano? – le dijo en su idioma.
Oriana: Si, tampoco lo necesito tanto. Además, mi vida será trabajar y juntar dinero para volver, punto. No quiero tener una maestría en coreano. – el ver a los muchachos intrigados, decide explicarles a ellos lo mismo que a Ingrid pero, en inglés.
Ingrid: Vas a dejarme sola.
EunPyo: Oriana, deberías pensarlo mejor. – mira a su amigo para que agregue algo.
SeungHyun: Yo… solo pagaré… tu café (por EunPyo) y el de Ingrid.
Oriana mira a su amigo como perrito mojado sin resultado alguno ya qué él advirtió que no traía dinero… e Ingrid le arrebato el monedero para que no se atreva a gastar su salario… Así que al momento en que terminaron las bebidas y decidieron abandonar el local, ella ya mentalizaba que tenía que gastar de su dinero, y que realmente no sabía si le alcanzaría, pero no fue necesario. SeungHyun pagó todo y no aceptó que Oriana le devuelva un solo won, aunque ella no quería insistir.
Las hermanitas, después de la conversación en el café, en el cual acordaron regalar a Mayra el jean que tanto le había gustado, y, como este les resultaba muy caro para comprar, decidieron hacer uno en base a un pantalón común  que Ingrid iba a modificar, así que la susodicha preguntó a SeungHyun donde podría encontrar esta prenda a un buen precio, y él se ofreció a acompañarla. Como consecuencia de la advertencia del taxista, Oriana se opuso a ir con el coreano de lentes… aunque tampoco estaba dispuesta a permitir que su Little sister (hermanita) vaya sola con el muchacho… ¡Qué remedio, tenía que ir!
Los cuatro se pusieron en marcha, mirando, observando comparando local tras local, encontraron un buen pantalón (de jean por supuesto), con un corte similar al de las fotos de Mayra.Está demás decir que tenía un buen precio. De eso no hubo queja alguna, así que lo compraron. Saliendo del mercado, llegaron al barrio de las muchachas que no estaba muy lejos, y se despidieron de ellas los amables coreanos, mientras las hermanas regresaban a casa contentas por la adquisición y planeando todos los adornos que harían en ella, especialmente Ingrid.
Ya en casa, lo miraban de un lado al otro, dibujando con jabón el lugar de los apliques, pero llegó Mayra de visita, contenta (como siempre que estaba con sus amigas), así que abortaron la operación, podrían encargarse de ello más tarde.
Mayra: Chicas deberían hacer como yo, y dejar una llave afuera, por las dudas. Así puedo pasar sin molestarlas – encuentra un lugar donde sentarse - ¿Resolvieron el problema de la rata?
Ingrid: Ni la vimos… y lo de la llave es buena idea. Deberíamos poner una debajo de la maceta. ¿Qué te parece Ori?
Oriana: - restándole importancia – si… y por lo de la rata Leki se está encargando de ella.
Las otras dos muchachas observan al felino, preparándose para dormir, nuevamente, luego de la panzada que se acaba de dar gracias a su madre humana, quien continúa diciendo – Bueno… es que, ahora comenzó su descanso.
Mayra: - ríe y luego bosteza – Ya estoy harta de estudiar, estos profesores realmente quieren matarme – cambia el semblante – ¿Y ustedes que hicieron chicas?
Ingrid: - mira a Oriana para no hable de la sorpresa – Tomamos un café con los chicos.
Mayra: - entusiasmada – Por favor cuéntenme – sonríe con simpatía.
Oriana: Solo… - hace mímicas como si tomase café con el sonido del sorbo incluido - … y listo.
Mayra: - haciendo puchero- ¿por qué te burlas de tu onni, unnie?
Oriana: - revisa su celular y le sonríe a Mayra - ¿Quieres conocer a EunPyo?
Mayra: - le brillan los ojos – Si, si claro.
Ingrid: ¿Qué tenés ahí?
Oriana: - le acerca el celular a su amiga – es él.
Mayra: - curiosa agarra rápidamente el celular y mira la foto – Aigo! Ori, EunPyo es atractivo.
Ingrid: - se acerca para ver la foto – Ah sí, es él – a su hermana - ¿Cómo le sacaste la foto?
 Mayra: - todavía observando la foto – pero… se parece mucho a GD (G- Dragón).
Ingrid: - incrédula - ¿Qué?
Oriana: Ya se me hacía, yo le veía un parecido a un idol, pero no se me ocurría quien. ¿Será su hermano?
Mayra: Que yo sepa solo tiene una hermana.
Oriana: - haciendo teatro – ¿y si es, su hermano no reconocido?
Ingrid: Deja de inventar historias.
Mayra: Creo que sería una historia interesante.
Ingrid: Mmm solo es un leve, un muuuy leve parecido. Se parecen en que ambos son de Corea del sur.
Mayra: - a Ingrid – Y, ¿Cómo es SeungHyun?
Ingrid: Yo no tengo foto, pero veras él es…
Oriana: - interrumpiendo a Ingrid, alarmada – Tengan cuidado con él.
Ingrid: No termine de hablar…
Oriana: Es enserio, el taxista que nos llevó a la cafetería me dijo que tenga cuidado con él – se abraza, como sintiendo frio.
Mayra: - contagiándose por la pelirroja – ¿Tiene cara de malo?
Ingrid: No, bueno… si, pero él no es
Oriana: - vuelve a interrumpirla, alterada –…un prostituidor. Miren si es un prostituidor.
Ingrid: - corrigiendo a su hermana - Proxeneta, estúpida. Además ¿Cómo podes pensar así de SeungHyun? Y entonces ¿EunPyo, que vendría a ser? ¿Eh?
Oriana: No, él tal vez no lo sabe. Pero SeungHyun debe ser un prostituidor. ¿Y si, quiere meternos en el tráfico de blancas?
Ingrid: Ay, no. ¿Podemos hablar enserio ahora? Y es, pro-xe-ne-ta.
Mayra: Ori, no nos asustes.
Oriana: Estoy hablando enserio. Tenemos que cuidarnos.
Ingrid: May, no le hagas caso.
Oriana: Ingrid, deberías creerme. O por lo menos apoyarme.
Ingrid: No. Gracias. Me gusta ser inteligente.
Oriana: -sale de la habitación, pensando en voz alta – Si SeungHyun es un prostituidor, estamos en problemas…
Ingrid: - saca su cabeza por la ventana – Proxeneta, burra. Deja de decir boludeces y entra que hace frio.
Oriana: Aish, tendré que averigua…
La pelirroja escucha un ruido y rápidamente gira la cabeza hacia el lugar donde se produjo.Ve una sombra que se escapa de la zona, al parecer para bajar las escaleras. Ella… decide seguirla/lo…

CONTINUARÁ…



Si quieren ver el video con subtitulos aquí: http://www.youtube.com/watch?v=Z33z8-6rLTY
Omo!! Pero ¿Qué? Realmente creen que Seung Hyun podría ser un... ay es que  no me atrevo ni de decirlo. Y Eun Pyo? Vaya secretitos se guardan estos oppas. ¿Recuerdan que la trama se trataba de dos chicos mentirosos? ¿Serán esa sus mentiras? ¿Qué será? No se pierdan nuestro próximo capitulo que estará super interesante y por demás gracioso. 
Click para leer el próximo capitulo.